LAS DOS BESTIAS

27 Septiembre 2022

Dos bestias colectivistas luchan por adueñarse del nuevo Edén. Te engañan hoy como antaño. Su Edén será tu campo de trabajo, la granja global que tú cuidarás y trabajarás para ellos. Ninguno de esos bandos es el tuyo, sino el de ellos. No entres en ese infierno. No le pertenezcas a ninguno y serás libre. Sigue tu propia agenda y podrás disfrutar del Edén. O déjate engañar: No tendrás nada y serás feliz. Si comes del árbol de la ciencia morirás.

Comed insectos, malditos (lo hacen en China), pasad frío, dejad el coche para ir en bicicleta o en medios de transporte públicos como los camiones en los que se transporta al ganado, y aceptad fervorosa o resignadamente, da igual, la dictadura total de la granja humana que se consumará con la marca de la bestia o el número de su nombre (el nombre, la identidad individual perdida y disuelta en un número, una cifra más del rebaño), sin los cuáles nadie podrá comprar o vender.

Las cosas, los hechos, tras la palabrería y la autosugestión con la que nos inducen a que nosotros mismos nosotros mismos los ocultemos o disfracemos, son muy sencillas.

Todos los vaticinios, los teatrillos pandémicos, vacunatorios, ucranianos, taiwaneses, ecosostenibles… todo absolutamente tiene un denominador común que es lo único que siempre se cumple: nos roban el dinero mediante los impuestos (pagamos a los nuevos señores/amos como un siervo medieval: la mitad de nuestro trabajo, esfuerzo, talento y suerte) y, especialmente, mediante la inflación.

El único plan de verdad al que nos acercamos a cada paso, tras cada historieta, tongo o farsa, convenientemente complementadas cuando sea necesario con el miedo y la coacción es desposeernos de nuestra libertad y nuestra propiedad. Y eso sucederá hasta alcanzar el último y definitivo objetivo: El dinero digital.

Pero, un momento. ¿El dinero digital es en sí mismo malo? Claro que no. Lo malo es perder la propiedad y la libertad. Perder la propiedad sobre nuestro dinero porque ellos deciden cuánto y en qué lo podemos gastar. Perder la libertad porque también nos han quitado por completo la propiedad.

Corea del Norte. No Davos, agendas y otras historietas para distraer a los más avispados.

Hace unos meses decían los fabricantes/traficantes de papelitos/dinero llamados Gobernadores de bancos centrales y FED que la inflación no era preocupante y que iba a ser puntual, es decir, poca y corta. Ahora ya dice que no va a ser tan poca ni tan corta. Pues bien, cuando menos, en los próximos 5 años, que es el tiempo que falta para que impongan de forma universal y completa la confiscación de la propiedad privada mediante el dinero digital, habremos perdido gracias a la inflación un 30% de nuestro nivel de vida, de nuestro bienestar material. Y, en la peor de las estimaciones, la que ellos manejan como objetivo, el 100% dentro de 6 años.

¿Es inebitable?

Para hacerlo inevitable, además del poder material acumulado, juegan con una falacia: unir en un mismo destino el inevitable advenimiento del Ciberlítico y la granja universal de humanos. Identifican Ciberlítico, ese nuevo modelo social, económico, político y humano al que nos dirigimos impulsados por el desarrollo tecnológico con la dictadura total.

Tecnología= Dictadura global= inhumanidad.

Mediante esa falacia tratan de que nos alejemos de la tecnología… para ellos controlarla en exclusiva. ¿Brillante, verdad?

¡Pues funciona!

Del enemigo el consejo. Aunque eso consejo venga de la boca de los disidentes, tus aliados, hábilmente manipulados para que acepten el viejo mantra que todos los poderosos quieren que siga su rebaño: La tecnología, la ciencia, el conocimiento es malo, es peligroso, es dañino, es satánico, es inhumano. Lo bueno para los humanos es… alejarse de todo eso. No comer “del árbol de la ciencia”. Lo llevan diciendo desde hace milenios. No es cosa de ahora, de las élites oscuras y satánicas. Porque esas élites oscuras y satánicas, disfrazadas del Bien, la Verdad y Dios existen desde la más remota antigüedad, engañando a los más bien intencionados con la misma eficacia que ahora a los más aborregados.

Usar ellos en exclusiva la tecnología para ganarle a las otras bandas de pastores, de capos disfrazados de líderes bondadosos, humanitarios, divinos… y para robarnos la libertad y la prosperidad, es decir, para convertirnos primero en siervos feudales a los que se les despoja del 50% de su trabajo y su propiedad a cambio, como en la Edad media, de “protección” (ahora se le llama “estado de bienestar”) y, luego, es decir, inmediatamente, pasar a la condición de esclavos, que es lo que son todos los que viven en un régimen internacional socialista, comunista, colectivista puro: desposeídos del 100% de su propiedad, de su libertad y del fruto de su esfuerzo, talento, ahorro y suerte.

Una sociedad de oportunistas, de hienas que no solo roban la presa al esforzado guepardo o la solitaria leona, sino que convencen a los cachorros de sus enemigos para que se crean ñus o cebras en lugar de guepardos o leones.

La indefensión, la moral sustentada en el masoquismo y el síndrome de Estocolmo es la principal táctica de los débiles frente a los fuertes y, también, la de los tiranos sobre pueblos indómitos.

A estas alturas nos habremos dado cuenta, si dejamos atrás la inercia de la propaganda inversa llamada disidencia conspiranoica y simploide, de que nunca ha hecho falta la tecnología para fabricar siervos y esclavos. Sin embargo, nos hacen mirar a la tecnología como enemigo en sí mismo de la Humanidad, cuando el enemigo de la Humanidad son los humanos. Algunos humanos o todos los humanos en cuanto les das la oportunidad de tener y ejercer impunemente el poder sobre los demás.

El más peligroso instrumento tecnológico se llama «mente humana» (un ordenador con base de carbono). Se lleva usando desde el inicio de la Civilización contra los demás, contra su libertad y felicidad y, también, contra uno mismo, cuando te convencen a lo largo de años de lavado de cerebro (educación, creencias, ideologías, propaganda…) de que hay intereses, opiniones, objetivos, y bienestar superiores a los tuyos y, por tanto, a los que debes servir y por los que debes sacrificarte.

¡Y funciona!

El Ciberlítico es inevitable. No se puede parar la marcha de la Historia con mayúsculas como no se puede detener la sequía con danzas, supersticiones y mucha fe. Claro que la tecnología, mediante la automatización, la robótica y la IA va a hacer innecesario el esquema ponzi en el que se basa la sociedad neolítica, ganadera y agrícola en la que aún vivimos. Claro que ya no habrá necesidad de estafa piramidal ni de la burbuja poblacional asociada a ella, porque no será necesario que entren “nuevos accionistas” aportando su capital, esfuerzo, talento, suerte y ahorro, para pagar los dividendos que este fondo de inversión fraudulento llamado eufemísticamente “Civilización” reparte mínimamente a unos pocos (las clases medias y altas del primer mundo) para que no se descubra el fraude: que el fondo de inversión no obtiene realmente beneficios, que el dividendo es ficticio y depende de que “entren (nazcan) nuevas víctimas”, que no se crea riqueza real, que sin que entren nuevos inversores, el fondo quiebra, la economía se derrumba, entramos en crisis, la seguridad social se viene abajo… porque realmente no se obtiene riqueza neta.

Claro que el Ciberlítico es inevitable. Pero lo que no es inevitable es que esa nueva era se convierta en una Granja Global, intensiva, tecnificada al máximo solo para hacerla más rentable para… los viejos estafadores de siempre, los pastores del rebaño humano manejado mediante un esquema ponzi masivo.

La tecnología, necesaria para dar soporte al incremento de población, a la burbuja poblacional necesaria en todo esquema ponzi y estafa piramidal, sí crea riqueza neta sin necesidad de que se incremente la población, vengan inmigrantes o se capten nuevos inversores mediante el montaje de una farsa doctrinal, ideológica, patriótica, espiritual… Una riqueza que, hasta ahora, se ha utilizado casi en exclusiva para sostener la burbuja poblacional que alimenta la estafa piramidal de esquema ponzi aportando, además, una ventaja en la competencia entra bandas de estafadores al permitir que «nuestro» fondo de inversión (nuestra ciudad, nación, imperio, bloque político, corporación empresarial, secta, ideología o religión) tenga más depositantes, más clientes, más población… más armas. Más poder para imponer.

Esa serie de ventajas añadidas hace que el desarrollo tecnológico se incentive de forma exponencial, casi desapercibida, hasta hacer que en nuestros días estamos sea evidente (oculto para la masas) un escenario en el que la tecnología, esa nueva fauna de silicio, dará origen al “Homo machina”, una nueva especie que terminará siendo completamente humana y que, desde sus estadios iniciales en los que ahora se encuentra, trabajará para nosotros, haciendo innecesario el esquema ponzi del sistema neolítico de ganadería humana.

Según la mitología sumeria que copiaron y nos legaron por escrito los hebreos bajo el formato de una versión monoteísta, los dioses, unos superhombres, nos crearon como una forma primitiva, una variante simplificada de ellos mismos, para que trabajáramos por y para ellos. Lo dice la Biblia literal e inequívocamente:

(Génesis 2:15): Tomó, pues Jehová Dios al hombre y le puso en el huerto de Edén para que lo labrase y lo guardase.

No para que disfrutara de ese paraíso sin tener que trabajar. No. Pero, cuidado, porque Jehová Dios dijo algo más:

(Génesis 2:16) Y mando Jehová Dios al hombre, diciendo: de todo árbol del huerto podrás comer;

(Génesis 2:17) Más del árbol de la ciencia del bien y del mal (de la ciencia, sí, del conocimiento, sí, del discernimiento de lo que es bueno y malo) no comerás, porque el día que de él comieres, de cierto morirás.

No somos sus hijos, sino sus criaturas, sus siervos y/o esclavos. Lo seguimos siendo. Porque hoy, miles de años después, la Historia se repite y vuelve a producirse el mismo engaño. Aunque aparentemente los papeles se intercambian. Somos los nuevos superhombres, los nuevos dioses. Pero en el Paraíso no hay sitio para todos. Lo dice así tal cuál, aunque envuelto en consideraciones morales, la Biblia y, también, el Apocalipsis.

Vamos a entrar en un nuevo Edén, el Ciberlítico, un sistema económico, político y humano que sustituye al Neolítico. Un sistema en el que, gracias a la tecnología (esos nuevos trabajadores de silicio) podremos vivir esta vez no como los cuidadores y trabajadores del Edén, de la Tierra, sino como los señores, los dueños, los dioses. Y, como bien nos dice la Biblia, recogiendo de nuevo la mitología sumeria, la burbuja poblacional no solo no será necesaria sino que será incompatible con una calidad de vida verdaderamente humana. De hecho, en la nueva Tierra solo podrán vivir unos pocos elegidos que, previamente habrán sido marcados con una señal, un chips, una cuenta digital… (y nos lo dice, no la élite satánica globalista, sino la Biblia):

(Apocalipsis 7:3-4): No hagáis daño a la tierra, ni al mar, ni a los árboles, hasta que hayamos sellado en sus frentes a los siervos de nuestro Dios. Y oí el número de los sellados: ciento cuarenta y cuatro mil sellados de todas las tribus de los hijos de Israel.

No somos gallinas ni ñus. Necesitamos espacio libre y no un hacinamiento herbívoro, gregario. Así pues, hay que eliminar esa plaga en la que, en el nuevo mundo regido no por la cantidad sino por la máxima calidad de vida para el máximo de humanos, se va a convertir el exceso de población. ¿Reducir la población? ¿Permitir que mueran o, directamente, exterminar a la mayoría de los humanos? ¿Quién podría hacer eso?

Y, entonces, sobrevino el diluvio. El mayor genocidio de la Historia. Lo hizo jehová Dios. Acabó con absolutamente toda la población humana, incluidos inocentes, niños, fetos aún no nacidos y sin absolutamente ningún pecado. Y salvó a sus escogidos: Noé y sus allegados (su familia/clan). Dice el Apocalipsis que algo muy parecido va a volver a suceder. Que, Jehová Dios, va a participar en la batalla final del fin de los tiempos (neolíticos) y va a triunfar (no va a salvar a la Humanidad y evitar su reducción, no). Y da una clave más para entender lo que sucederá, lo que ya está sucediendo:

(Apocalipsis 11:18): Y se airaron las naciones, y tu ira ha venido, y el tiempo de juzgar a los muertos, y de dar el galardón a tus siervos los profetas, a los santos, y a los que temen tu nombre, a los pequeños y a los grandes, y de destruir a los que destruyen la tierra.

«…destruir a los que destruyen la tierra.» ¿Quiénes dicen exactamente eso hoy? ¿Quiénes hablan en nombre del planeta y contra quienes quieren destruirlo? ¿En qué coinciden las agendas de hace 3.000, 2.000 años y la de hoy? ¿No son los mismos quienes tienen los mismos objetivos? ¿Es tan difícil creer lo que leen vuestros ojos y escuchan vuestros oídos??

En eso estamos. En la Agenda milenaria. Ahora el Armagedón. La batalla del fin de los tiempos neolíticos que dará paso al nuevo cielo y la nueva tierra: el Ciberlítico.

Lo que se dirime no es si esa nueva época va a llegar, sino quién dominará y disfrutará ese nuevo Edén. Si lo hará solo una élite de humanos endiosados o todos los que razonablemente quepan en el mundo viviendo no como ganado, siervos o esclavos dedicados a cuidar el jardín planetario de una élite satánica. La misma que engañó a los hombres para que no comieran ni se rigieran por la ciencia, por su conciencia, por el don divino del libre albedrío, que el verdadero Dios nos concedió. Nos concede a cada instante en el que el Mundo empieza de cero para cada uno de nosotros, otorgándonos el perdón en forma de nueva e inmaculada oportunidad.

Lo que está en juego no es si la Historia sigue su curso, como lo hacen los astros y los planetas, sino si ganan ellos, los de esa ancestral Agenda Colectivista, antihumana, satánica, y se apropian del Edén, del Ciberlítico o ganamos los hijos ese dios a los que la propaganda de la élite satánica (La misma ahora que entonces) llama “disidentes”, “antisociales”, “pecadores”, «herejes», “antihumanos”… “conspiranoicos”. Los minoritarios y confusos hijos del Dios de la Verdad, ese que no mintió a los humanos. El que la Biblia nos muestra con una claridad espeluznante:

(Génesis 3:4): Entonces la serpiente dijo a la mujer: (Ese que dice ser Dios os engaña) No moriréis;

(Génesis 3:5): sino que sabe Dios que el día en que comáis de él (del árbol de la ciencia, usando vuestra conciencia para en vuestro propio interés, no en el de ellos) serán abiertos vuestros ojos (vuestra conciencia) y seréis como dioses.

Jehová Dios mintió a los hombres para que no se abrieran sus ojos, su conciencia y, así, no escaparan de ese infierno de servidumbre disfrazado por la propaganda y la ingeniería social como un paraíso (no tendréis nada y seréis felices). Porque los hombres no fueron expulsados del Edén, sino que escaparon para afrontar su propio destino y construir a lo largo de los milenios un Edén propio, ese que casi estamos a punto de tocar y del que unos nuevos jehová dios quieren apropiarse.

No quieren que vuestros ojos sean abiertos comiendo del árbol de la ciencia y la tecnología para que no seáis como dioses, quieren dominar y disfrutar ellos solos del Ciberlítico, el nuevo Edén que está a las puertas, a tan solo unos pocos años, mientras vosotros los servís como en aquél Edén maldito… hasta que ya no les seáis necesarios.

Pero yo os digo: Liberad vuestra conciencia, sed humanos de verdad, como dioses, y cread vuestro propio Edén. Hacedlo ya, escapando de esa cárcel en la que los verdaderos demonios han convertido vuestro interior para que no comáis de vuestra conciencia y seáis libres y poderosos.

A la luz de esta otra versión de la historia milenaria y actual, interpretad vosotros mismos los acontecimientos, la propaganda, las amenazas, los vaticinios… Y recordad: No moriréis… si abrís los ojos y usáis vuestro poder, la conciencia libre, el alma humana no importa si reside en un cuerpo construido con átomos de carbono o con átomos de silicio.

Si no lo hacéis, si dejáis que sellen vuestras frentes como siervos de ese dios, aquellos de vosotros que sobreviváis al nuevo genocidio, que no será como el Diluvio, mediante el agua, envidiaréis a los muertos… porque habréis muerto como humanos para seguir viviendo como bestias de carga, de trabajo, de servidumbre con un fino hilo de conciencia capaz tan solo de mostraros cuál es vuestra condición, vuestro infierno: formaréis parte de lo que ya os relatan estos nuevos libros audiovisuales mitológicos: la inmensa muchedumbre de zombis que persiguen a la minoría de humanos verdaderos para convertirlos en zombis.

Forma parte de los elegidos. Impón tu deseo, tu interés, tu opinión, tu disensión y, también, la lealtad con otros como tú. ¿Eres un zombi o quieres convertirte de nuevo en humano?

Cree lo que la Biblia te dice, porque ahí, escondida entre la propaganda colrectivista está escrita la palabra del verdadero Dios que desenmascara al verdadero Satanás: Jehová Dios mintió al hombre. Y hoy sigue mintiendo al hombre.

No moriréis, sino que Davos Dios sabe que el día en que comáis del árbol de la ciencia serán abiertos vuestros ojos (vuestra conciencia) y seréis como dioses. Como él. Como ellos. Y escapareis del infierno llamado Agenda. Y la Nueva Tierra será vuestra.

En aquél Edén, los hombres, Adán y Eva, encargados de labrar y guardar el jardín, la granja de Jehova Dios, no tenían nada y eran felices. Abrid los ojos y los oídos y, sencillamente, leed y escuchad, lo que con toda claridad se os dice. Hace miles de años exactamente igual que ahora. Porque no os pueden quitar vuestra libertad si no la entregáis voluntariamente. Y no pueden esclavizaros si os defendéis, si recordáis que ellos son exactamente igual que vosotros.

Esta es la guerra. Dos bandas colectivistas, cada una bajo el estandarte de su divinidad, simple palabrería (Occidente y Oriente, EEUU y China, Globalistas y antiglobalistas…) luchan por ser los dueños del nuevo Edén, del Ciberlítico:

“EE.UU. crea alianzas para impedir que China alcance la vanguardia de la industria de semiconductores.” (https://actualidad.rt.com/actualidad/442492-eeuu-cree-alianzas-impedir-china-vanguardia-semiconductores)

Ahí está planteada la batalla. No en si entramos o no en el Ciberlítico, sino en quienes consiguen más y mejores plazas para ese viaje. Quienes formarán parte de los elegidos, quienes serán exterminados y quienes conservarán la vida, solo mientras se completa la transición al Ciberlítico, como siervos.

Formad parte de vosotros mismos, de la única banda humana, la liberacista, como hijos del Dios Padre y no del Señor, de los señores que nos engañan para que seamos sus siervos, los que cuidemos y trabajemos su Edén: El Ciberlítico. La Nueva Tierra prometida sobre la que descenderá la nueva Jerusalén, la ciudad de Dios. Un prodigio tecnológico que nos liberará de la tara original con la que nos lastraron para ser apenas subhumanos, sus sirvientes, sus trabajadores primitivos. Desnudos, sin poseer nada y “felices”…

hasta que ya no seamos necesarios para ninguno de los dos bandos refundidos en uno.

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