Comunidad

1 Diciembre 2021

Ocurrió a mediados de 2022, cuando la crisis económica mostró su verdadero rostro: El inicio de la década de la miseria. Se creó una asociación sin ánimo de lucro, no como el Estado, y poco a poco, como una bola de nieve del enfriamiento global que llamaba a nuestra puerta, creció como lo hacen las cosas vivas: por sí solas y sin nadie que las gobierne. Y así, lo que era poco más que un foro para poner en contacto a gente y crear una minisociedad, se transformó en un verdadero estado paralelo, con sus fuerzas de seguridad, su sanidad, educación, bancos, fondos de inversión, fondos de pensiones, tiendas online multimarca que comercializaban productos de pequeñas, medianas y, también, grandes empresas…las minorías perseguidas, privadas de sus derechos civiles, condenadas a un apartheid global, tomaron conciencia de lo que eran en realidad: La mayor comunidad humana de la Tierra.

Este es el comienzo de una Historia reseteada por los humanos para los humanos. Un comienzo cuyo débil resplandor va creciendo en el horizonte de las tinieblas. Un Nuevo Orden Global Alternativo que consiste en extender por todo el Mundo la vieja aspiración de la Humanidad: ser libres para poder buscar la felicidad.

La vasta operación de ingeniería social, la mayor y más vertiginosa que hemos conocido nunca, etiquetada con el señuelo de Agenda 2030, ha creado las bases de un mundo dominado por la pobreza de una inmensa mayoría sobre la que hacer sostenible la inmensa riqueza de una minoría. Es el colectivismo absolutista de siempre, ahora enmarcado en un multicolor catálogo de buenas ideas transformadas en ideales al servicio de ese modelo de vida que imita, hasta detalles escalofriantes, el manejo del rebaño (humano) por parte de los pastores (humanos). Es la división de los Homo sapiens en dos razas virtuales, Homo predator y Homo ceres, que dio origen al Neolítico que ahora da sus últimos estertores, mortal y cruelmente moribundo.

Asistimos desde hace apenas dos años a la escena final, sórdida, apocalíptica, en buena medida patética, de lo que no ha sido sino la constante durante los milenios de ganadería humana y agricultura devastadora con la que alimentar al creciente rebaño, porque en eso consiste la riqueza de los granjeros, en el crecimiento… de sus reses. Una escena final que se presenta como algo nuevo y que no es sino el epítome y pináculo de todo lo viejo que ha venido repitiéndose con renovado aspecto durante milenios. El Nuevo orden Mundial es la última versión de la estafa neolítica, un esquema ponzi descomunal sustentado en el incremento de las cosas (también de las personas como cosas, como reses) y en el poder del olvido, del engaño de las apariencias, de la naturaleza invencible que posee las mentes de esa nueva raza, los Homo ceres, los humanos herbívoros, gregarios y monocordes.

Todo el aparatoso escenario creado por los intereses convergentes de los ganaderos, burdo y, a la vez, invenciblemente eficaz, dueños del relato, de los ladridos, de las voces tranquilizadoras, de las apariencias llamadas medios de comunicación y redes (cercas) sociales, todo eso frenético, caótico, imparable, irracional y gregario ha logrado, sin que apenas nadie pueda aún percibirlo, un milagro sociológico, psicológico y, aún biológico: Los humanos que no han podido ser transformados en reses herbívoras, domesticadas has sido separados del rebaño y, poco a poco, están tomando conciencia de su aparente debilidad y, lo que es mas importante, de que son una comunidad diferente al resto. Una élite no dominante, una minoría mucho más numerosa y poderosa de lo que pensaban… cuando estaban aislados los unos de los otros diseminados entre la muchedumbre del rebaño.

La segregación de los que se niegan a formar parte de los conejillos de indias del experimento sanitario, social, económico y político de esta apoteósica versión de la gran estafa y su reclusión en un apartheid, un cercado dentro del cercado, si no aceptan el chantaje de los pastores y ceden al miedo con el que los falsos lobos, los ladridos de los perros de comunicación, provocan estampidas controladas para dirigir al rebaño hasta la seguridad del encierro y la voz del pastor, están logrando lo impensable, lo imposible: que la comunidad de los humanos verdaderos tome conciencia de sí misma y les muestre que esa soledad en la que vivían, minoritarios entre la muchedumbre, era una ficción, una estrategia de aislamiento, una dominación de los no domesticados.

Somos una comunidad. Lo estamos descubriendo casi sin darnos cuenta, de forma subliminal, semiinconsciente. Somos la comunidad minoritaria más numerosa y poderosa. Más que esa élite de pastores que solo controlan el miedo del rebaño. Nos están separando. Nos están juntando. Nos están uniendo. Antes o después, nuestros guetos florecerán, los campos de concentración se harán fuertes, los gulags crearán sus escuelas, sus hospitales, sus fábricas, sus comercios, sus fuerzas de defensa. Como una nación, una diáspora, una corporación, un verdadero orden global de hombres y mujeres libres. Ese es el NOM. Lo otro es el absolutismo de las bandas coyunturalmente unidas para defender el más antiguo negocio de la Humanidad: la explotación de los Homo sapiens convertidos en herbívoros gregarios: iguales, uniformes, sostenibles, sumisos… solos en medio de la muchedumbre.

Tenemos la oportunidad de librarnos de la tiranía ganadera, separarnos, distinguirnos, protegernos del rebaño, de su inercia, su masa, su anonimato, su encerramiento, su pensamiento en blanco y negro, su pobreza emocional, su peligrosa tendencia al linchamiento de quienes creen lobos. Tenemos la oportunidad de crear nuestro propio mundo dentro de este mundo, sin necesidad de escondernos ni rendirnos. Podemos crear un Estado libre. Una comunidad organizada.

No perdamos el tiempo en luchar para detener este proceso totalitario. No podemos convencer a esa mayoría enajenada, hipnotizada por la propaganda. No demos la batalla donde desean nuestros enemigos, sino donde nos conviene y para lograr lo que nos conviene a nosotros. Abandonemos los delirios mesiánicos para redimir a quienes no lo piden. Dejemos de buscar un imposible, ser mayoría, porque no lo somos. Y hagamos posible lo que ya tenemos: ser la minoría más poderosa de la Tierra.

Convirtamos las cercas en murallas y los corrales en praderas. Demos la vuelta al apartheid. Independicémonos de quienes quieren desterrarnos de su sociedad.

Crear células que se unen entre sí para formar estructuras superiores que se unan en una gran Corporación Global cuyo único objetivo sea garantizar la libertad y la prosperidad de sus accionistas. Crear nuestra propia moneda, nuestra red de servicios sociales y de comercio, nuestro sistema de solidaridad, nuestra propia agencia de información y nuestros propios cuerpos de seguridad. Todo eso es posible y, además, rentable tanto económica como personalmente. Una consigna y millones de personas con capacidad crítica, profesional, política y económica arremeterán contra un medio de comunicación, una empresa, un partido político, una institución internacional… Millones de dólares, euros, libras, yuanes… al servicio de quien sirva a nuestros intereses. Millones de votos al partido que actúe ya contra el apartheid. Descalabros en la bolsa, en las elecciones, en las macroeconomías. ¿Oís temblar a Facebook, Amazon o Microsoft, a Washington, Bruselas o Pekín, a todos los partidos, empresas, instituciones y personajes covidianos?

Lanzad una consigna. Decid un nombre. Señalar una marca, unas siglas. Y todos iremos a por ellas. Luego, otra y otra…

No hay ninguna otra comunidad humana más numerosa, selecta y poderosa que la de los negacionistas del absolutismo colectivista. Los que hemos sido seleccionados y reunidos por nuestros enemigos, esa minúscula minoría que controla todo menos a la inmensa minoría de quienes formamos esta gran comunidad humana, que ha despertado de su soledad individual y que solo tiene que chascar un dedo para que se haga realidad su verdadero sueño: Segregarse del rebaño y de los pastores. Ejerzamos nuestro poder como comunidad y, dentro de poco, tendremos nuestra nueva Tierra, nuestro propio planeta, nuestro estado verdaderamente protector. Nuestra Agenda 2022.

Nuestro NOM.

4 comentarios en “Comunidad

    1. Eso mismo pensaba yo hasta hace unos días. ¿Qué ha cambiado? Caer en la cuenta de que 4 millones de personas en españa y muchos millones más en el resto del mundo no se rinden al tremendo proceso de chantaje social y terror que hay desatado, especialmente en Europa Occidental. Hace falta una calidad humana muy especial para aguantar el tirón. Y, poco a poco, en redes sociales, en persona y en ese fondo común que son los pensamientos, las emociones, la simpatía, la solidaridad, se está fraguando una unión por ahora casi desapercibida, pero que no es tan liviana ni coyuntural como pensamos. Usted y yo, por ejemplo, junto a muchos más, estamos creando un pacto de lealtad, de comprensión, de ayuda mutua. Una identidad de grupo, una comunidad en agraz. Algo que, si se equivocan y traspasan determinado límite, hará que ese movimiento ajeno de sí mismo se consolide en algo muy potente. Allí donde encuentro uno de los míos, de los que estamos amenazados, discriminados y, tal vez, dentro de poco perseguidos, me siento más seguro y hago todo llo que buenamente puedo para que se sienta más seguro también. Están creando, sin darse cuenta ni, por supuesto, quererlo, un movimiento político, social y económico con los mejores luchadores. Y somos muchos. Somos la minoría más numerosa y selecta. Lo único que hay que hacer es no caer en la trampa de los falsos líderes encargados de desinflar nuestra esperanza y hacernos ver que toda resistencia es inútil. Líderes que, después de hacernos creer en su mensaje, fracasan estúpida y sospechosamente y, luego, se marchan a jugar al golf.

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  1. No pretendo minar la fe o el ímpetu de los demás pero creo que la fortaleza del diez por ciento mermará hasta llegar al uno por ciento heroico, que suele aguantar históricamente tan pronto como a partir de este viernes, cuando comiencen la aplicación del pasa nazi y sus consecuencias en el mundo real. Me refiero a C. Valenciana por la fecha. Hasta ahora era presión mediática y comunal, desde el viernes comienza la de verdad y la gente dejará de anunciar lo que hará para tener que empezar a decidir si pierde el trabajo, no entra al hospital o no puede comprar comida.

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  2. ¿Un 1%? 470.000 activistas selectos, inteligentes, decididos, con capacidad de voto, compra… y acción directa. ¿Se imagina? ¿Quién tiene esa fuerza,? ¿Qué partido, organización, secta, lobbie, mafia…? incluso ese «raquítico» 1%, simplemente coordinado su voto y su capacidad de comprar (no digamos ya coordinándose en redes sociales y acciones judiciales) ser convierte en fuerza decisiva. ¿Que eso no va a suceder? Espere a que de verdad tengan cojones a imponer ese apartheid.

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