La clave

19 Noviembre 2021

Y hacía que a todos, pequeños y grandes, ricos y pobres, libres y esclavos, se les pusiese una marca en la mano derecha, o en la frente; y que ninguno pudiese comprar ni vender, sino el que tuviese la marca o el nombre de la bestia, o el número de su nombre (Apocalipsis 13, 16-17)

Luis de Benito es más que un gran médico. Lo conocí casi por casualidad, que es la causa más profunda y reveladora de todos los sucesos que merecen ser recordados. Y desde el primer momento me pareció un hombre profundamente moderno. Destila sin pudor ese humanismo renacentista que se encuentra en los cimientos de la civilización europea y europeizada. Une de forma ejemplar lo que vengo considerando el gran distintivo del europeo ancestral, la disidencia y la lealtad. Y en todo momento proclama su fe y amor al denominador común que aglutina a lo que podría ser lo más parecido a una verdadera raza multicolor: la libertad.

La ciencia avanza adentrándose en la oscuridad con espíritu crítico, disidente y, a la vez, riguroso. Y eso exactamente es lo que le llevó a realizar unas observaciones que, si se confirman, supondrían uno de los sucesos más esclarecedores, estremecedores y trascendentes de esta fiebre milenarista que está convulsionando los cimientos de nuestra sociedad moderna, racional, científica, humanista y libre. Observó que las personas vacunadas transmiten un código MAC que es captado por el dispositivo bluetooth del móvil. Parece poca cosa. Pero si reproducimos literalmente que lo dice Wikipedia, podremos atisbar su trascendencia:

Dirección MAC: En las redes de computadoras, la dirección MAC (siglas en inglés de Media Access Control) es un identificador de 48 bits (6 bloques de dos caracteres hexadecimales [8 bits]) que corresponde de forma única a una tarjeta o dispositivo de red. Se la conoce también como dirección física, y es única para cada dispositivo.”

Según sus observaciones, ninguno de los pacientes que decían no haberse vacunado emitió ningún código MAC, mientras que un ochenta y seis por ciento de los ciento seis pacientes que decían haberse vacunado sí emiten dicha señal. Lo que nos lleva a preguntarnos qué ocurre con ese catorce por ciento de fallos. Una explicación que, como apunta Luis de Benito, puede ser por cuatro causas:

  • Que los viales estuvieran desnaturalizados.
  • Que se hubiera producido una ausencia de respuesta en determinados individuos.
  • Que se hubiera inoculado un placebo.
  • Que algunas personas afirmaran falsamente estar vacunadas por miedo a las consecuencias sociales y laborales que acarrea el no estarlo.

Pero hay una razón más por la que la dirección MAC de personas vacunadas se haya perdido y que podría explicar la necesidad de repetir las inoculaciones con “dosis” de refuerza: Que el dispositivo “híbrido o cibernético” se degrade, pierda efectividad y deba ser renovado. Quizá, esto solo sea un problema que se solucione con el tiempo o, por el contrario, necesite de ese refuerzo periódico.

Cobraría pleno sentido la aparición de sustancias extrañas en las vacunas covid descubiertas en diversas investigaciones, como la del Dr. Pablo Campra, todas ellas condenadas a una esclarecedor ostracismo, cuando no descrédito oficial, o las «sustancias metálicas» descubiertas por el Ministerio de Salud de Japón en algunas de las vacunas covid y de las que no se ha vuelto a saber nada. En un informe preliminar, los funcionarios nipones afirmaban que «las sustancias extrañas están en forma de partículas y se cree que son metales, ya que son atraídas por un imán«. ¿Son estas sustancias las que causan magnetismo en las zonas donde se ha inyectado la vacuna covid a algunas personas? Demasiadas coincidencias que apuntan en la misma dirección.

Mis propias observaciones han corroborado a grandes rasgos los resultados obtenidos por el doctor De Benito. Y, siendo una prueba tan sencilla de realizar, lo primero que resulta extraño es que esta circunstancia no haya saltado a la luz ni se haya realizado, que sepamos, un estudio amplio y riguroso para esclarecer todos los múltiples aspectos que se encuentran involucrados y que poseen una evidente trascendencia no solo desde el punto de vista médico sino, especialmente, desde el político.

Uno de estos aspectos que pueden arrojar luz sobre los objetivos de, si se confirma, esta operación masiva, global y secreta de inoculación de mecanismos de emisión y, posiblemente, recepción de información es que la dirección MAC detectada en las personas vacunadas cumple con el requisito de ser única para cada individuo. Lo que nos lleva a considerar que se produce algún tipo de reacción entre alguno de los componentes de la “vacuna” y algún componente biológico individual. Lo que indica que nos encontramos ante, cuando menos, una nueva forma de identificación personal.

¿Explicaría esto el irracional y desesperado empeño en la vacunación del cien por cien de la población? Desde luego que sí.

La dirección MAC implantada con las vacunas covid es, literalmente, «el número de su nombre» con la que la bestia apocalíptica marca a las personas.

Este tipo de identificación personal supondría un salto cualitativo inmenso en el control social, político, económico y, también, sanitario. En un escenario de digitalización de la sociedad y de toda la actividad humana, resultaría imprescindible disponer de marcadores individuales fiables y difícilmente manipulables. Y ese escenario, por sí solo, justifica el inmenso proceso de ingeniería social para implantar una pseudovacuna que esconde un marcador digital.

Estos dispositivos híbridos podrían actuar no solo como emisores sino como receptores de información. Y, además, en el muy probable caso de que exista un anacronismo tecnológico, es decir, que la tecnología disponible sea muy superior a lo que trasciende a la opinión pública. En ese caso, nos enfrentaríamos a una realidad que explica perfectamente el inmenso esfuerzo de ingeniería social que se está llevando a cabo.

Como emisores, los dispositivos cibernéticos podrían controlar la identidad, posición, movimientos, interacción de las personas con otros individuos o dispositivos, sus constantes fisiológicas, su estado de salud, reacciones emocionales, control de sinceridad y, en el caso, de una tecnología más avanzada de lo que se conoce, también los pensamientos, los procesos inconscientes que determinan nuestras opiniones, emociones y decisiones y, también, el contenido de nuestros recuerdos y sueños.

Como receptores, estos dispositivos podrían llevar a cabo un control total y absoluto sobre nuestras vidas de forma completamente inadvertida para nuestra conciencia. Basta recordar los experimentos del Dr Delgado, hace más de cincuenta años, en los que, estimulando mediante placas o electrodos implantados determinadas zonas del cerebro de monos o toros, podía controlar su comportamiento. Ahora, con un desarrollo tecnológico muy superior y mediante la inoculación de nanodispositivos, ese control del comportamiento puede alcanzar límites inverosímiles para nuestros estándares de realidad conocida: Inducir pensamientos, decisiones, emociones, provocar enfermedades o curarlas…

El objetivo no sería convencer a las personas mediante simple, aunque sofisticada, ingeniería social para que acepten un nuevo modelo de sociedad, de vida e, incluso, de intimidad, sino implantarles los dispositivos de control que van a hacer innecesario ese aparatoso y obsoleto procedimiento psicosocial. Y, en ese caso, toda la parafernalia escénica, pandemia, apartheid, bloqueos y escasez de alimentos y recursos de todo tipo, cambio climático, multiculturalismo, eliminación de la libertad y la propiedad individual, sostenibilidad… sería, además del nuevo modelo social para la nueva mayoría de pobres sometidos, una distracción anestésica especialmente dedicada a la población de los países avanzados que es la más informada, formada, crítica y, potencialmente, reacia a perder el control sobre su existencia, que es, en definitiva, el objetivo de este proceso de “marcado” cibernético de las población.

¿Se entiende por que las nuevas y minoritarias clases dominantes no se están inoculando estos dispositivos? Obviamente, ellos quieren mantener el control sobre su existencia para poder ejercerlo sobre la masa de humanos convertidos, ahora sí de forma absoluta, en rebaño.

Se está acelerando de forma descaradamente totalitaria la presión para que se vacune todo el mundo y esto solo puede obedecer a dos motivos.

Primero, porque es necesario cumplir con los plazos trazados en el plan debido a algún tipo de imprevisto que se está produciendo o se espera que suceda en un breve plazo de tiempo. Una situación de emergencia que podría poner en peligro los planes de eliminación de la libertad individual antes de que se hubieran completado, dejando así bolsas de resistencia que, si consiguieran dotarse de la tecnología de vanguardia, supondrían un peligro para su hegemonía. Especular con la naturaleza de este evento imprevisto o que se precipita en el tiempo resulta un ejercicio extraordinariamente revelador pero que merece más tiempo y dedicación. Quizá, tan solo, apuntar que este evento puede tener un origen interno, por ejemplo, una catástrofe natural de proporciones globales, o externo, como una visita o la influencia remota de fuerzas con capacidad tecnológica suficiente como para alterar los planes en curso.

El segundo motivo es más común pero, también, más siniestro, al menos en el corto plazo. Disminuir en lo posible el grupo de control de “no vacunados” que dejaría al descubierto los daños causados por las “vacunas”, que son muy superiores a lo que se esperaban. Unos daños que se verían acentuados con el frio. No hay que olvidar que se trata de una tecnología de vanguardia no totalmente comprobada y de la que, por tanto, se ignoran los efectos colaterales que pueda ocasionar. Y esta hipótesis, la de eliminar el grupo de control para imposibilitar cualquier análisis comparativo que evidenciara los daños ocasionados por las vacunas covid, explicaría, con dramática sencillez, los procesos de segregación que se están multiplicando en Europa occidental de forma casi podríamos decir que desesperada: Llevar la presión al máximo para que se vacunen los colectivos más reacios. Lo cual abre dos inquietantes cuestiones: ¿A qué clase de catástrofe sanitaria nos vamos a enfrentar por causa de las inoculaciones? ¿Y hasta dónde llegarán esos procesos de segregación? ¿Es posible un pogromo contra la población no vacunada?

Todo cobra sentido si, como parece evidente a cualquiera que busque en su móvil dispositivos vinculables por bluetooth, las llamadas “vacunas covid” contienen dispositivos que, en combinación con determinados “factores fisiológicos/genéticos individuales”, crean un dispositivo cibernético que actúa como emisor y receptor de información convirtiendo a las personas en cyborg o androides controlados por una élite humana que mantiene el control sobre su propia existencia o, si estamos viviendo en una realidad de “aldea” o de “tribu aislada en la selva”, por alguien o algo que se encuentra escondido en las sombras de lo que nuestra limitado ámbito de realidad cataloga (y rechaza) como “fantasía”, “imposible” o “creencia irracional”.

Y ese sentido que adquiere súbitamente todo lo que sucede, tanto la ofensiva principal (la vacunación) como las ofensivas colaterales de apoyo y distracción (pandemia, bloqueo, apagón, reset, cambio climático…) nos enfrenta directamente al destino, mucho más inmediato de lo que imaginábamos, que alguien o algo ha decidido para nosotros. Esto es sobre lo que, vacunados, no vacunados e, incluso, quienes creen pilotar el proceso y pertenecer a la minoría de elegidos que está a salvo, deberíamos estar debatiendo. ¿A donde nos lleva esta agenda vertiginosa? Porque puede que todos nos llevemos una última sorpresa cuando ya sea tarde para rectificar.

Vi un cielo nuevo y una tierra nueva; porque el primer cielo y la primera tierra pasaron, y el mar ya no existía más. (Apocalipsis 21,1)

Un nuevo cielo y una nueva tierra en donde solo unos pocos elegidos vivirán como verdaderos humanos. O todos los humanos sin excepción formaremos parte de la Historia que aprenden… los Homo machina.

Un comentario en “La clave

  1. Luisito

    Este es el evento imprevisto que precipita la agenda. La pérdida de control monetario. Que 2.3 trillones de dólares sintéticos se traspasen en un solo mes fuera de su sistema financiero, por lo tanto fuera de su control, y que estas cantidades hayan estado creciendo exponencialmente en el último año. Más que un evento sería más preciso catalogarlo de proceso.

    https://finbold.com/tether-hit-2-3-trillion-in-monthly-trading-volume-nearly-double-than-bitcoin/

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