Apartheid

12 Abril 2021

Mientras puedas mirar al cielo sin temor, sabrás que eres puro por dentro, y que, pase lo que pase, volverás a ser feliz. (Ana Frank)

La pandemia china del PCRvirus comienza su segunda fase, una vez alcanzados los primeros objetivos: impedir otro mandato de Trump y sumir al mundo occidental en una espiral autoalimentada de ruina y totalitarismo. Ahora, el occidente blanco debe perder completamente sus apellidos más nobles, “libre” y “avanzado”. La democracia, tal y como la entendíamos cuando era verdad, ha terminado para dar paso a un sucedáneo, la rancia democracia popular modernizada como “democracia progresista”. Por títulos y eslóganes que no quede.

Una pandemia de PCRvirus que ahora, de la mano de los traidores (a sueldo, devoción o misterio), inicia en Europa la implantación de las políticas liberticidas y arruinadores propias del socialismo, da igual si es nacional o internacional, sin que absolutamente nadie se le oponga. Y esto es lo verdaderamente novedoso. Porque tiranos y colectivistas los ha habido siempre.

La UE roba a sus siervos llamados ciudadanos la mitad de lo que ganan con su esfuerzo y talento para, según dicen, protegernos bajo el amparo del estado del bienestar que, como se acaba de ver según sus propias estadísticas, ha protagonizado, con España a la vergonzosa cabeza, Un desastre sanitario y económico sin parangón en el resto del mundo no occidental ni blanco. Porque, y corríjanme los que quieran falsear la ciencia estadística, la correlación entre “contagios, muertes, empobrecimiento y pérdida de derechos y libertades” por un lado y “raza, sistema político y económico” por el otro, da como ganador absoluto al mundo blanco, occidental y ex democrático. Es así de sencillo y de esclarecedor para quien conserve algo de criterio propio y no le de miedo pensar en términos de herejía negacionista y conspiranoica.

La UE se ha convertido en el paladín mundial de la Nueva Dictadura exactamente igual que en todas las anteriores ocasiones sin variar ni una sola como, incluido el truco de llamarse “nueva”. Y lo hace de forma tan burda y descarada que entra de lleno en la grosería y el insulto para quienes, y no tan minoritariamente, se resisten al engaño. Las olas de epidemia se controlan a voluntad con tan sólo subir o bajar los resultados de los PCR, que son el virus y, con ellas, el nivel destrucción de las libertades, que es el negocio de los señores políticos, y de la economía a favor de las grandes fortunas y conglomerados empresariales, que recogen el beneficio de la destrucción causada por sus socios políticos sobre las medianas y pequeñas empresas y los autónomos, heredando la pléyade de trabajadores devaluados por el desempleo.

Y es en esta UE, IV Reich encubierto, donde se va a ensayar la mayor infamia democrática desde que se venció, o eso pensábamos, al nacional y al internacionalsocialismo: El pasaporte verde anticovid, el ariernachweis (certificado ario), el estatuto de pureza de sangre, la marca de la bestia que no estará en la frente sino en el código genético alterado por las llamadas vacunas y en el código QR guardado en nuestros móviles. Marcados, sencilla y vergonzosamente, como el ganado para poder salir de las cuadras y corrales en los que han convertido nuestras ciudades y naciones, permitirnos trabajar, estudiar… casarnos. Exactamente igual que en la Edad Media sucedía con los siervos y sus señores feudales. Exactamente igual que en los paraísos socialistas… en las novelas donde se fantaseaba con lo inimaginable que ahora, en apenas un año, se hace realidad.

Y es en esta Europa de Vichy, tutelada por una potencia totalitaria con sede en Bruselas y teledirigida desde Berlín, donde deberíamos tomar buena nota del ensayo que acaba de producirse en una pequeña república del Caribe, concretamente en la isla de San Vicente. Tanteo sobre la sostenibilidad política y social de un apartheid contra la nueva raza inferior: los no afirmacionistas.

Sin el más mínimo rubor, el Primer Ministro de aquél laboratorio humano, declaró el día 10 de Abril de 2021 (debería pasar a la Historia), entre lágrimas gebbelianas, que sólo personas vacunadas contra el covid-19 pueden ser evacuadas de la isla de San Vicente y ponerse a salvo de la erupción del volcán La Soufrière. Tan escalofriante declaración vino complementada con la consigna, para que no quede ninguna duda de qué va el asunto, de que las personas que no se hayan vacunado tendrán que hacerlo y esperar “uno o dos días” antes subir a un barco. “Si así lo eligen, es algo voluntario”, añadió.

El suceso implica un ensayo para comprobar si las sociedades más prósperas, informadas, formadas y libres de toda la Historia de la Humanidad, las que superaron con sudor, sangre y lágrimas el intento de establecer un régimen totalitario genocida, los ciudadanos del mundo occidental democrático y mayoritariamente blanco (el PCRvirus sí hace distinciones raciales. Ver https://ozyesite.com/2020/11/29/bioterrorismo/), aceptan el terror sin la más mínima oposición, tal y como sucedió en la Alemania nazi o las Rusia y China comunistas.

El apartheid que ya se ha legalizado en Europa y que se va a implantar, si no surge un nuevo Churchill de los de verdad, no de mitineo y foro de Internet, en el resto del mundo occidental, toma directamente la vía rápida hacia la solución final, el campo de exterminio y el gulag.

En Sudáfrica, se implantó una segregación racial que afectaba a distintos ámbitos. Se instituyeron, en la práctica y en la ley, dos estados superpuestos con diferentes derechos, nivel de vida y de oportunidades. Algo parecido ocurrió en EEUU. La comunidad internacional, y buena parte de la nacional en el caso de los EEUU, reaccionó de forma crecientemente activa contra esa situación en la que unos seres humanos se consideraban y trataban como una raza inferior. Hoy, esa misma comunidad internacional no sólo ignora el terrorífico precedente de llevar el apartheid hasta el genocidio selectivo sino que aviva la llama con la que dentro de poco, ¿alguien lo duda?, se prenderá la hoguera en la que se dejará morir a los no vacunados, a quienes no tengan el nuevo ariernachweis, el certificado de pureza de sangre, el pasaporte verde y no sólo, como hasta ahora defienden, para vergüenza de sus antecesores en el cargo que lucharon contra el apartheid y la discriminación racial, se les privará de los mismos derechos y libertades que a sus congéneres humanos afirmacionistas.

Si el pasaporte verde significa traspasar una línea sin retorno hacia el apartheid de los nuevos negros, judíos o reaccionarios, lo que acaba de suceder en ese minúsculo laboratorio sociopolítico del Caribe significa traspasar la línea de la solución final, del genocidio eugenésico. La misma que se traspasó en Alemania porque los alemanes decidieron mirar para otro lado. Pero, dentro de poco, ya no habrá otro lado al que mirar más que la propia miseria moral o la propia miseria de vida, según seamos de una u otra raza: afirmacionista vacunado o negacionista sin vacunar. Antes de eso, yo, y supongo que muchos otros, nos convertiremos en clones de Sir Winston Churchill y tomaremos las armas. A mí no me encierra nadie en un campo de confinamiento o de exterminio sin que me defienda por todos los medios a mi alcance. Incluida la violencia. Y esa es la única respuesta a lo que está sucediendo antes de que sucedan cosas peores. Unirnos en grupos de resistencia. No importa si creemos que servirá para algo o no. Defender nuestra libertad y seguir el ejemplo de Rosa Parks, Oskar Schlinder, Marcel Pinte, Henning von Tresckow, Ruby Bridges, Alexander Dubček, el rebelde desconocido de Tiananmén o, por qué no, Nelson Mandela, Mahatma Gandhi o Winston Churchill.

¿Exageración? ¿No se llegará a tanto? ¿Son bulos? Exactamente eso se decía en todos esos lugares donde florecieron esos y otros muchos ejemplos que deberían hundir en la vergüenza a todos los que, disfrutando de una vida de libertad y prosperidad regalo de sus ancestros o habiendo vivido lo que es una dictadura (especial recuerdo para quienes vivieron en la República Democrática Alemana), colaboran entusiasmados en la institución de un régimen de apartheid, que ya sabemos derivará en un criminal sistema genocida, cuando no son ellos mismos los que lo implantan usando el poder que los incautos ciudadanos, ahora cooperantes necesarios, les otorgaron con sus votos.

Somos lo que queda del bando “Aliado”. Hagamos honor a nuestros héroes y salvémonos los unos a los otros. Un simple gesto, una mujer sentada en un asiento para blancos (afirmacionistas/vacunados), o en un barco en el que escapar de la muerte en una isla asolada por un volcán son suficientes para derribar el primer ladrillo del muro que ahora se está volviendo a construir bajo las órdenes de quienes, quizá, nunca debieron ser liberados del totalitarismo… porque ellos son el totalitarismo.

Un gesto, la desobediencia, la denuncia. La libertad. La verdadera igualdad. Eso es lo que defendemos frente a los otros, los de siempre. La escoria de la Humanidad. La Humanidad convertida en su peor enemigo. Ese despreciable fantoche llorón del peor Caribe imaginable anunciando la solución final, la apoteosis del apartheid, el silencio de los alemanes ante el terror nazi, de los rusos ante el comunista o de todos nosotros si permitimos que nuestros líderes, transformados en dirigentes, consumen lo que acaba de empezar.

Seré Rosa Parks, porque no quiero ser el vecino de una nueva Ana Frank.

2 comentarios en “Apartheid

  1. Emilio

    Hola Rafael, interesante artículo, el tema de por sí lo es, y muy claro en tu exposición. Gracias por compartir esa mirada, esa forma de ver el objeto. Así como lo expones es como yo, al leerlo, me identifico como sujeto que dentro de poco me puedo ver a ojos de los demás como objeto de repulsa, de un ser repelente insolidario y por supuesto tarado mental simplemente por tener mi propio criterio sin ataduras a través de la observación objetiva de mi entorno. “Como el mal se ha convertido en lo correcto siempre veréis al que haga el bien como tú verdadero enemigo cuando no es tu enemigo. Si bajara el Cristo ese más falso que un euro de cartón y se pusiera a dar sus sermones a día de hoy, no dura ni 10 minutos, y todos seréis Barrabás, todos seréis Judas, todos seréis Pedro, Pablo, María…” “Porque sois vosotros los permisivos, sois vosotros las manos largas del sistema y todas esas cosas, no? Sois vosotros!, ellos no tienen poder ninguno, ellos lo único que tienen es dinero y como tú tienes un precio……..” Cierto es que la persona debe recuperar la capacidad de autocrítica, de análisis real de su contenido mental que es al fin y al cabo lo que lo hace mover y hacer y decir, señalar, acusar, vender, juzgar, condenar, y ya llegado el momento pues sacrificar a tu vecino simplemente porque no piensa como uno mismo, o como sus políticos preferidos o cultos variados… Nada cambia si antes no cambia uno y todo comienza por una mirada sincera hacia dentro de uno mismo, que es donde todo ocurre al fin y al cabo. “El infierno habita en ti, así como el cielo habita en ti. Por eso a razón de donde estés tu ambiente puede llegar a cambiar y convertirse el cielo en la tierra…..”, por eso termina haciendo puntualización socarrona, o así lo entiendo yo, que eso es lo que venden en las escrituras más o menos, no? Que de lo que verdaderamente se trata es de llegar a convertir realmente la tierra en el cielo, verdad?. “Eso sólo se puede conseguir siendo correcto, primero con uno mismo. Simplemente. Siendo ético, un reconocimiento propio real de sí mismo paso previo para reconocer al ajeno. Mírate y verás a tu vecino.
    No confío en nadie, sólo en mi mismo. Llegado el momento haré lo que deba de hacer.

    He “entrecomillado” unos párrafos de un amigo, Tony García extraído de uno de sus últimos programas de vídeo. Me ha parecido apropiado, si acaso dejo aquí un enlace en YouTube: http://www.youtube.com/channel/UCODabSzuf4n8g_xM5fDktOQ/videos. Saludos

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    1. Gracias por el comentario y por el enlace. Todo lo que dices es así. Pero vienen tiempos (ya estamos en ellos) no sólo malos sino demenciales. Tiempos en los que es muy difícil confiar en nadie que no sea uno mismo. Y es desde ahí desde donde hay que partir. Primero ayúdate a ti mismo. Porque, si no eres capaza de hacer por ti todo eso que decimos que debemos hacer por los demás, ¿a quién vas a ayudar?. Hace tiempo escribí un artículo titulado “elogio del egoísmo”, pero no lo publiqué por miedo a que no fuera entendido en sus justos términos. La verdad es que solemos pecar de soberbia al creernos seres moralmente superiores, que podemos dejar de defendernos porque “no somos como ellos” y, así, nos tratamos a nosotros mismos, a ese niño que llevamos dentro y que ha sido puesto a nuestro cuidado, con una crueldad escalofriante. No somos superhéroes. Bastante tenemos la inmensa mayoría de las veces con sacarnos a nosotros mismos adelante y, como mucho, poder echar una mano a los más cercanos y, eso, si ellos de verdad quieren ayudarse, porque, si no, no sirve de nada lo que hagamos. Te digo todo esto porque vienen unos tiempos difíciles, ingratos y, sobre todo, muy confusos, en los que es fácil perder el norte y dejarnos arrastrar por cantos de sirenas ideológicos, mágicos, religiosos, esotéricos… y podemos sufrir más de lo que es estrictamente necesario si no recuperamos nuestro centro, nuestro “nosotros mismos” Cuídate. Un abrazo

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