Operación Arguineguín

9 Diciembre 2020

En la tarde del día 6 de Noviembre de 1975 “civiles desarmados” entraron en el territorio español del Sáhara forzando a que España entregara esa provincia sin llevar acabo absolutamente ninguna acción militar o diplomática para su defensa. Franco agonizaba (moriría apenas 15 días después) y España estaba sumida en una situación de extrema debilidad política que hacía previsible que actuase con absoluta indefensión. La Marcha Verde, con su éxito abrumador, sirvió como ensayo de una estrategia innovadora que consiste en inducir la indefensión del enemigo más poderoso para vencerlo sin que este utilice toda su fuerza. Exactamente la misma debilidad que, alimentada por las protestas callejeras y la oposición política y mediática, llevó a los EEUU a dejarse derrotar en Vietnam. Y también a servido como modelo para diseñar la invasión de la Europa libre por parte de “civiles desarmados” que inducen a las naciones invadidas a no defenderse, como no lo hizo España en su momento.

El trece de Marzo de 2020, “microciviles desarmados” (la letalidad del COVID-19 es similar a una gripe “de las malas”) que habían penetrado en el territorio español sin que el Gobierno tomara la más mínima medida de defensa (no se pegó ni un “tiro”) indujeron una crisis de incompetencia sanitaria (primer país del mundo en muertos/habitantes, genocidio eugenésico sobre tercera edad…) de ruina económica (mayor desplome del PIB de toda la OCDE) y retroceso de derechos y libertades (suspensión ilegal del art 19 de la Constitución) que han colocado a España en una situación de debilidad mayor que cuando Franco murió (curioso, de nuevo aparece el cadáver de Franco, ahora en un “refuneral”) y también mayor que cuando los atentados del 11M, figuradamente perpetrados (la justicia española es ensoñadora) por terroristas suicidados, (des)armados con explosivos indeterminados y dirigidos por “nadie”, cambiaron el signo del gobierno a apenas tres días antes de las elecciones. Una situación de debilidad nacional acentuada por un gobierno frentepopulista que pretende sustituir la monarquía constitucional por una república federal (en el mejor de los casos) y que, además, carece de los suficientes apoyos legislativos si no cuenta con las fuerzas independentistas que pretenden desmembrar España.

En el mes de Agosto de 2020 arribaron a Canarias 5.326 inmigrantes ilegales procedentes de Marruecos y, en su mayoría, nacionales de ese país. A partir de ese momento, la cifra ha ido incrementándose hasta superar con creces los 15.000. Sólo el fin de semana del 7 y 8 de Noviembre entraron ilegalmente 2.188 inmigrantes, en su inmensa mayoría jóvenes en edad militar o, lo que es lo mismo, “civiles desarmados”.

Hasta Canarias llegaban en cayucos. Desde Canarias han comenzado a ser trasladados en avión por el Gobierno del Frente Popular, pocas horas después de garantizar que no lo harían, desde los hoteles en los que habían sido alojados hasta la Península, concretamente a Granada, donde la operación se ha descubierto gracias al video tomado por un ciudadano (este es el medio de información veraz en cualquier dictadura). Recuerden, se alojaron en hoteles y ahora están siendo trasladados en secreto hasta la Península, exactamente igual que se haría con cualquier fuerza de ocupación.

Pensábamos algunos que la invasión de comandos especiales del ejército y los servicios secretos marroquíes disfrazados de “civiles desarmados” y camuflados entre la tropa de “ciudadanos alternativos” formaba parte de la clásica respuesta del país vecino (y hermano) a la repentina “activación” por parte de Podemos, partido en el Gobierno, del problema saharahui aliándose con el Polisario y sus aspiraciones independentistas. Y, desde esa perspectiva, era entendible que Marruecos presionara a España con lo de siempre, con las réplicas de Marcha Verde, lanzando una oleada migratoria en este caso hacia canarias. Esta impresión vino corroborada por la rápida y también clásica genuflexión del gobierno español enviando al ministro del interior para asegurar que todo eso terminaría. Y terminó. Se acabó la campaña podemita pro Frente Polisario. Pero ese objetivo aparente de la Operación Arguineguín, forzar al gobierno español a detener la intromisión en los “asuntos internos” marroquíes, no es más que un señuelo para distraer la atención del verdadero objetivo, mucho más ambicioso.

El Reino de Marruecos, estando España en una situación de debilidad cuando menos igual a la que sufrimos cuando la muerte de Franco, está midiendo la capacidad de respuesta de nuestra sociedad ante una invasión de la envergadura y calidad como la que se ha lanzado primero sobre Canarias y, ahora, con la cooperación logística y de (des)información del Gobierno del Frente Popular, contra el resto del territorio nacional, comenzando por Granada. Midiendo y comprobando cómo la reacción de la sociedad española es, de nuevo, nula. Porque la del Gobierno español ya la conocen de antemano.

Otro de los objetivos de esta infiltración militar camuflada es crear una estructura con capacidad para desencadenar y controlar conflictos desestabilizadores en todo el territorio nacional, pero especialmente en una zona que figura entre sus principales objetivos de expansión, Canarias, donde ya ha ocupando ilegalmente sus aguas sin que se produzca absolutamente ninguna respuesta defensiva. Canarias, y no propiamente Ceuta y Melilla, es el objetivo prioritario del expansionismo marroquí. Un expansionismo que se sustenta, y nunca debemos olvidarlo, no en su propia fuerza sino en aprovechar la debilidad española.

Quizá podría pensarse que la absoluta falta de reacción del gobierno socialcomunista ante las agresiones marroquíes eran consecuencia de que Marruecos tenía pruebas de la “actuación” de destacadas figuras del PSOE en los atentados del 11M, y es posible que esto forme parte de la explicación. Pero convendría recordar que el presunto chantaje se estaría realizando sobre sectores del PSOE que son actualmente contrarios a la dirección del partido en el gobierno, es decir, contra los enemigos internos de Pedro Sánchez (y Zapatero, no lo olvidemos). Por tanto, esto sería en realidad otro señuelo para desviar la atención de los verdaderos objetivos que persigue la Operación Arguineguín.

La acción de Podemos al reavivar el problema Polisario estando dentro del gobierno ha sido perfectamente calculada para dar aparente justificación a la operación lanzada por Marruecos, pero la realidad es que esta infiltración masiva de agentes encubiertos del Reino de Marruecos cuenta con la autorización y colaboración del gobierno socialcomunista, del sector más radical del PSOE y de Podemos. Se trata de una operación perfectamente organizada y concertada de la que ambos bandos, Marruecos y Gobierno del Frente Popular, esperan salir beneficiados

Los objetivos que el Reino de Marruecos espera cumplir están claros: Debilitar a España para llevar a cabo su política expansionista de mínimo coste, induciendo la ya proverbial indefensión de la sociedad española en su conjunto y en especial la de los sectores directamente involucrados en su defensa. Para eso está introduciendo profesionales disfrazados de inmigrantes ¿Pero cuáles son los objetivos del Frente Popular?

La situación económica en la que ha quedado España es completamente desastrosa. Mucho más de lo que está trascendiendo a la opinión pública. Lo sabe el Gobierno. Lo sabe la oposición y lo saben en Bruselas (por supuesto, también en Rabat) Todos, menos el pueblo español, saben lo que se avecina. Las ayudas desde la UE no van a llegar a tiempo ni en la mínima cuantía necesaria para evitar una catástrofe humanitaria como la que puede suceder si las cosas evolucionan a peor.

Por tanto, es completamente previsible que, a pesar de haberse impuesto un estado de excepción ilegal con el único objetivo de impedir que surja una oposición ciudadana organizada o espontánea y de contar con un servilismo de los medios de comunicación nunca visto en ningún país libre de los últimos 75 años, los conflictos sociales se van a multiplicar conforme la profundidad de la ruina económica haga mella en la población. Algo que ya ha comenzado y que se va a acentuar gravemente en los próximos meses. Todos lo saben, dentro y fuera de España, menos el principal protagonista, el pueblo español.

Dos operaciones aparentemente menores han venido a neutralizar los focos de resistencia interior que deberían haberse activado casi desde el primer momento, porque cuentan con información de primera mano de lo que está pasando y, peor aún, de lo que va a pasar.

Ha bastado insinuar mediáticamente las vergüenzas del rey emérito, avivado el ambiente por la algarabía linchadora de Podemos, para que Juan Carlos I se exilie y su hijo, sin suficiente confianza en su propia situación, anímicamente “arrinconado” por el espectáculo jacobino de los medios de comunicación y las guillotinas contertulias y callejeras, completamente desasistido por las fuerzas vivas y democráticas de la sociedad, se encierre a cal y canto en su palacio y guarde un silencio que, por mucho que se trate de justificar como obligado por el papel que esa misma Constitución flagrantemente incumplida en su articulo 19, resulta no sólo injustificable sino políticamente suicida.

En cuanto al otro foco principal de lo que debería constituir la resistencia democrática institucional, la oposición política, ha bastado alguna que otra insinuación demoscópica y promesa inconfesable para que Cs se entregue “sin faldas y a lo loco” a los nuevos amos del viejo cacicazgo hispano, y apenas un amago de abrir causa de las de verdad contra la antigua cúpula del PP (Operación Kitchen) para que esa cúpula, y la tropa que aún la sirve desde dentro del aparato del partido, le recuerde a Pablo Casado que por su bien y el de todos, también el de España, claro, más le vale dar un giro al centro con tan “sin freno” que llegue hasta las playas de la socialdemocracia, en cuya arena ha quedado, como todos esperaban, varado. En cuanto a la judicatura… quienes no tienen carrera profesional que defender tienen la de sus hijos o hijas, en la magistratura o la fiscalía. Y ya no hay más.

Se entiende que todos los esfuerzos se dediquen a neutralizar la única amenaza que queda para el débil gobierno del Frente Popular y los intereses del Reino de Marruecos: la oposición ciudadana que puede desencadenarse cuando, en pocos meses, la situación sanitaria, política y, especialmente, económica alcance las profundas simas hacia las que nos dirigimos.

El debilitamiento de la unidad nacional (que contemplan desde el país vecino, no lo perdamos de vista, con sumo interés), aparentemente causado por la precariedad legislativa del gobierno, pero realmente promovido como parte esencial de ese acuerdo para la debilidad e indefensión de España, se va a convertir, sin embargo, en una causa que rearme las defensas de la sociedad española y la haga despertar. Eso y la precipitación y torpeza que están imprimiendo a esta fase de la Operación Arguineguín, trasladando masiva y secretamente a los agentes que estaban “dignamente instalados en hoteles”, tal y como corresponde a su verdadera condición, hasta la Península, para ayudar en la represión de la resistencia democrática del pueblo español son dos errores que pueden resultar decisivos para que ese plan de acabar con España se venga abajo.

Un error de cálculo, un exceso de confianza y chulería, y la sociedad española despertará.

Por eso todo se cuida con detalle para que nada trastoque el cuidadoso diseño (demasiado para las luces de los caciques en el poder) con el que justificar y llevar a cabo una represión muy medida pero que sea capaz de ahogar cualquier amago de resistencia y protesta antes de que llegue a consolidarse. Para colaborar en ese objetivo están siendo infiltrados los agentes del Reino de Marruecos y se ponen apunto las fuerzas antifascistas, adiestradas para disuadir mediante el uso de la violencia a los aún timoratos ciudadanos para que, cuando estén hambrientos y desesperanzados, sigan prefiriendo callar, suicidarse o mendigar antes que ejercer su libertad, su derecho y su fuerza porque “es mejor no señalarse, ni meterse en líos”.

Forzarán una situación de violencia y coacción hasta donde sea necesario y contra quien sea necesario (ya lo están haciendo). Y sacarán a las calles, a las redes sociales, a los centros laborales y educativos, a las vías de comunicación, toda su maquinaria represiva para que el desastre económico al que nos enfrentamos, sin parangón en los últimos 80 años, no frustre el proyecto revolucionario en marcha que, en conjunción con los intereses confluyentes pero no necesariamente comunes del separatismo y el expansionismo marroquí, pretende convertir España en una “nuevo espacio de libertad y convivencia multinacional” con Cataluña (Baleares y Valencia incluidas), Vascongadas (Navarra incluida) y, sorpresa, Galicia (PP incluido) como estados libres asociados que disfruten de todas las ventajas de la independencia sin perder las de poseer como protectorado comercial y fiscal al resto de lo que una vez fue España. Canarias, disfrutando de amplia autonomía en el contexto de una oficiosa soberanía compartida que no avive el sentimiento patriótico español ni mate la gallina de oro del turismo. Y, los demás, viviendo en esa nueva entidad en vías desarrollo expulsada discretamente de la UE mediante un tratado comercial altamente favorable… para los mediadores catalanes y vascos que, en cuanto puedan, reingresarán en la UE o, si les resulta más beneficioso, seguirán ejerciendo de intermediarios disfrazados de Suizas pirenaicas. Europa a un lado y la antigua España, ahora por fin africanizada, al otro.

Que los idiotas frentepopulistas repasen la Historia de lo que sucedió cuando los witizianos creían que estaban utilizando a los marroquíes de Muza y Tariq para que les ayudaran a tomar el poder y que, luego, se irían por donde habían venido.

¿Exageración?

Basta contemplar las imágenes de la llegada de “civiles desarmados” a Canarias primero y, ahora mismo, a Granada, para darnos cuenta, si no queremos piadosamente engañarnos, de que tenemos delante de nuestras narices algo que no es simplemente, que ya sería mucho, una oleada migratoria, sino otra cosa que se llama “Operación Arguineguín”.

La segunda Marcha Verde.

5 comentarios en “Operación Arguineguín

  1. Manuel Martinez

    Envié un comentario a propósito de éste artículo , junto con mi dir. de correo ( mmarsam@hotmail.com) y , tengo la sensacion de que , al terminar la redacción del mismo… DESAPARECIO simultáneamente. Y no consigo recuperarlo para releerlo.
    Díganme cómo puedo volver a verlo.
    Muchas gracias.
    Manuel

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  2. perrousuario

    Lo que falta en ése análisis, es la intervención y con mucho peso del narco régimen castristas-chavista… España es de vital importancia para la expansión y consolidación de su propia supervivencia… Mil millonarias “inversiones” para perpetrar sus planes… Un dossier enorme de sus actividades, penetracion de todos los estamentos, purga en las instituciones y poderes… Nexos confirmados con grupos terroristas islamistas radicales… Es ahora o nunca.

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    1. Tiene razón. Pero eso merece un tratamiento aparte. Porque demuestra lo débiles que son las naciones más poderosas que renuncian a defenderse. España está ya penetrada desde dentro del mismo veneno que gangrena a Venezuela. Sin esa ponzoña interior, la invasión de la segunda Marcha Verde no podría prosperar. Y lo está haciendo

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      1. perrousuario

        Tienes razón, el plan funciona en España desde hace 5años de manera intensa, hoy hay países México, Chile, Bolivia, Colombia, Perú, Argentina, EEUU, bajo ataques de diversas intensidad…

        Le gusta a 1 persona

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