Factum

22- Noviembre 2020

Todo lo que sucede es devorado al instante por la normalidad de manera que el Mundo sigue su camino indiferente a tu alegría y a tu dolor.

Soñó Al Capone que en lugar de tener que sobornar/coaccionar a jueces, fiscales, policías… firmaba sus nóminas y decidía su destino profesional y el de sus hijos/as. Las autoridades del mundo, libre o esclavo, sueñan lo mismo: Que son alcaldes, ministros, presidentes o jefes de estado, y no capos del hampa política.

Los estados de excepción de derechos y libertades democráticos y toques de queda ilegales se multiplican en el tiempo por todo el territorio de los antiguos países libres, impuestos por bandas políticas de todos los colores y con su secuela de empobrecimiento que arrasará muchos de estos países a lo largo del año que viene.

La mayoría de la población no se resiste a este retroceso democrático sin precedentes desde la II Guerra Mundial, cuando no se suman con entusiasmo fanático al nuevo régimen que, como toda dictadura con mala conciencia y perspectiva de longevidad, se adjudica un nombre poco amenazante, incluso cínicamente esperanzador: Nueva Normalidad. Aunque ya ni siquiera se molestan en repetirlo, sino que directamente aplican las ilegales medidas propias de un estado de guerra justificado en una pandemia con la letalidad de la gripe común y una mortalidad inferior a las que azotaron el mundo en 1957 o 1968.

Da igual. La libertad y la prosperidad del mundo libre occidental (otra cosa son los países democráticos de oriente lejano: Taiwán, Corea del Sur o Japón) se pierden en cuestión de meses junto a la lógica, la ciencia y el sentido común, con la extraordinaria salvedad de que, ante esta ola siniestra y autóctona de totalitarismo y empobrecimiento, no se está produciendo la más mínima resistencia por parte de las sociedades que la sufren. Nunca, jamás, en toda la Historia, se había producido algo así en países avanzados y con sólidas convicciones democráticas.

Tampoco los dirigentes de esos países se han visto en la obligación de responder por, en el mejor de los casos, una incompetencia a la altura de los dictadores más zafios del planeta. Ninguno se ha sentido compelido a explicar por qué, por ejemplo, España ha alcanzado el primer puesto mundial en muertes/habitantes y aún ahora mismo, continúa a la cabeza del desastre sanitario mundial, de la pérdida de libertades y derechos y de la destrucción económica. Tampoco ninguno de ellos siente la obligación democrática de explicar por qué países como los mencionados Taiwán, Corea del Sur o Japón, sin implantar medidas liberticidas y arruinadoras, tienen diez o cien veces menos muertos/habitantes que los suyos. O por qué Suecia, sin absolutamente ninguna medida excepcional, se encuentra entre las naciones de Europa que menos han sufrido y sufren la pandemia china.

Eso, exactamente, es una dictadura.

Las detenciones contra los disidentes se multiplican. Pero esto no ha hecho más que empezar, porque muy pronto se generalizarán las persecuciones contra todo aquél que no muestre suficiente fervor afirmacionista y acate con fe las órdenes del nuevo régimen de dictadura vírica que se extiende como una sórdida Blitzkrieg por lo que dentro de poco serán páramos vírgenes del lebensraum chino, con sus “Francias de Vichy” y sin playas en las que recibir a los libertadores.

Llegarán las vacunas, pero no, como yo mismo imaginaba hace unos meses en https://ozyesite.wordpress.com/2020/09/09/hipotesis-b/, para resolver el entuerto regalando impunidad a sus responsables, los líderes del mundo libre occidental engañados primero, resueltamente beneficiados después por el mayor engaño de la Historia: la Operación Pandemia del ejército popular chino. Sino que lo harán como instrumento de represión de la disidencia y sometimiento de la población a la Nueva Normalidad de las antiguas y tenebrosas dictaduras.

No hará falta hacerlas obligatorias, aunque también, bajo penas de multa o cárcel. Bastará con excluir social, laboral, económica y políticamente a quienes se nieguen a ponérsela. Se les recluirá no ya en los confinamientos medievales de sus barrios, pueblos o ciudades como al resto de la población, sino en verdaderos campos de concentración “para proteger la salud pública”. Y no sólo eso. El pueblo transformado en súbditos fanáticos, imbuidos de los más atávicos sentimientos de rechazo hacia los no sumisos (el ganado humano sólo es fiero con quienes no muestran mansedumbre), se encargarán de condenar a quienes no muestren la señal de la bestia totalitaria al más terrible ostracismo, a la más inmisericorde persecución, incluso al linchamiento.

No hace falta que las vacunas sirvan para insertar nanochip como marcadores del ganado humano. Tampoco para debilitar a la población o diezmarla mediante efectos secundarios diseñados en el mismo laboratorio. Será suficientemente devastador su efecto como control totalitario para someterla a un régimen que, tan sólo hace un año, se habría encontrado con la oposición armada de los ciudadanos (o eso pensábamos. Ahora ya no).

Por supuesto los niveles “sobrevenidos” de pobreza servirán como fértil substrato social en el que arraigue y prospere la tercermundialización a todos los niveles en los países avanzados occidentales (no los orientales, que valoran y saben defender su prosperidad y libertad), con destrucción de la clase media, creciente dependencia de amplias capas de la población de las ayudas estatales, invasión migratoria de personas adaptadas a condiciones de pobreza e ideologías de sumisión medieval, imposición de un igualitarismo asimétrico, es decir, que beneficie contra gradiente de mérito y eficacia a las nuevas clases dirigentes, sus familias y sus seguidores más cercanos, censura y control férreo de la información y de los medios de comunicación social y personal, implantación de un nuevo dogmatismo moral, poco después, un reseteo económico que elimine la propiedad privada de las clases desfavorecidas por el régimen y, antes de lo que imaginamos o un poco después de los que algunos tememos, el Nuevo Diluvio. Una reducción drástica y limpia de la población que no implique destrucción ambiental ni de bienes materiales. ¿Cómo se consigue esto? Mediante dos posibles soluciones finales: Hambre o pandemia (de las de verdad).

La irrupción de los avances tecnológicos en materias como la automatización, la robótica y la inteligencia artificial hace innecesaria la existencia de masas humanas de trabajo-consumo capaces de garantizar al porcentaje razonable de clases privilegiadas, entre 500 y 1000 millones de personas, una vida equivalente a las clases medias del Primer Mundo. No será necesaria esa mano de obra humana y, además, resultará incompatible con la calidad de vida de los elegidos y la sostenibilidad ambiental. Por eso se permite que la burbuja poblacional siga creciendo, especialmente en los países más pobres, porque dentro de poco no será un problema ya que hay diseñada y está en marcha una solución final de la que esta pandemia de mínimo impacto sanitario y máxima destrucción democrática y económica ha servido como preparación del terreno social y político (acabar con las zonas de mayor resistencia potencial: los países europeos y europeizados) y como ensayo para la gran pandemia de verdad que llegará en dos tiempos: Una con una mortalidad del 30% de la población general seguida de otra con una mortalidad del 70%, especialmente en las zonas más pobres, superpobladas e indefensas militar y políticamente.

Un genocidio eugenésico según la utilidad de las personas (su formación y su capacidad), su adhesión a la ideología del Nuevo Orden Mundial y su origen (las naciones más poderosas tendrán una mayor cuota de supervivientes).

La última y única causa de los sucesos es su propio suceder.

El Factum es el mundo de los hechos consumados. El Idearium es el de las utopías bajo las que, supuestamente, se rigen los hechos, es creer en el juego limpio, en el imperio de la ley igual para todos. El Factum es donde han trabajado los adversarios de Trump para impedirle/robarle la victoria. El Idearium es donde, hasta hace poco, ingenuamente se ha movido Trump, en contra de lo que es su propia forma de pensar y actuar. El Factum es a donde debemos emigrar todos los que no queremos ser rebaño. Es donde se mueve la mafia. El Idearium, donde vive engañada la mayoría de los “protegidos” que constituyen el negocio de la mafia política, religiosa, cultural…

El Factum es llevar a cabo de forma groseramente evidente un fraude electoral de tal magnitud que resulte increíble durante el tiempo suficiente como para que, al final, sea intrascendente que se descubra. El Idearium es no haber detenido a tiempo ese fraude, punta de lanza de la estrategia china con la que se ha defendido de la guerra de aranceles, mediante un ataque directo al origen: los intereses chinos.

El primer Presidente de EEUU que no ha iniciado ningún conflicto militar desde 1980 va a perder la primera guerra no militar que se ha declarado a nivel mundial en toda la Historia de la Humanidad. Y, con él, la van a perder los norteamericanos que quieren seguir siendo libres y prósperos y todos los que, fuera de USA, soñábamos con una vida de libertad y prosperidad.

El uso sin restricciones, escrúpulos morales inducidos por el enemigo y ejecutado por sorpresa de todo el poder militar, económico y diplomático que aún conserva EEUU habría hecho recular a China, detenerse a quienes desde dentro del mundo libre colaboran con sus objetivos pensando que saldrán beneficiados en el Nuevo Orden Mundial Colectivista y, posiblemente, evitar o, cuando menos, retrasar esa reducción traumática y masiva de la población a la que estamos avocados ya sin remedio.

Trump y el trumpismo eran el único obstáculo serio a los planes de intereses compatibilizados entre el nacionalsocialismo chino y la aristocracia liberal no porque en sí mismo fuera superior a otros personajes o movimientos, sino porque operaba o podría hacerlo en el mismo terreno y con las mismas armas pero mayor poder que ellos.

Las ideas y los sueños del Idearium se defienden en el Factum, en el barro de los hechos consumados, en la acción.

Ahora, sólo cabe dejarnos de tonterías, escapar del Idearium y aprender a vivir en el Factum. Usando las mismas armas y con las mismas contemplaciones, ningunas, que los mafiosos que nos han cazado y quieren encerrarnos en sus guetos, sus barrios, pueblos y ciudades retornados al aislamiento social, la servidumbre y la sumisión feudal, echarnos al monte de la clandestinidad y crear una Resistencia temible. O, si esa gran sociedad de los “Hijos de la Libertad” no llega a consolidarse, aprender a sobrevivir por nosotros mismos, aferrarnos a cualquier brizna de esperanza y felicidad, luchar sin miramientos por una vida mejor. Porque el mundo, los acontecimientos, y nuestros semejantes, muchos de ellos repletos de grandes principios, valores, creencias y sentimientos, pasarán indiferentes ante nuestro sufrimiento y desesperación.

Lograr el máximo espacio de impunidad, que es lo único sensato que se puede hacer en el Factum. Jugar el doble juego del juego sucio bajo la apariencia limpia. Atacar cuando nos ataquen. Ir a por quienes roban nuestro patrimonio y la libertad, evitando que se protejan en el anonimato de la masa pública, funcionarial, de obediencia y norma. Cuerpo a cuerpo, nombre a nombre. Luchar contra ellos con sus mismos sucios medios. Poder contra poder. Fuerza contra fuerza. Astucia contra astucia.

Actuar como ellos para evitar caer bajo ellos y, así, no ser como ellos.

Porque sólo en ese Idearium del respeto a la ley que protege la libertad y la prosperidad con unas mismas reglas igualmente aplicadas para todos, que ya no existe, que quizá nunca existió del todo, podemos permitirnos el lujo, la tremenda soberbia de decir: “Yo no haré lo mismo que ellos, porque no soy como ellos. Yo soy mejor”. Nadie es mejor que nadie, ni en el Idearium ni, menos aún, en el Factum.

Devuelve bien por bien y mal por mal.

Esa es la Ley que rige el mundo de la Nueva Normalidad en la que ya hemos entrado. Si la ignoras, no podrás ayudarte, ayudar a los tuyos ni a los que quieren un mundo como el que deseas. Y no serás mejor que los demás. Serás más estúpidamente inútil y dañino para todos y para todo.

Bienvenido al Factum.

2 comentarios en “Factum

  1. Octavio

    Muy buen artículo, en general. Pero tiene, a mi entender, tiene alguna “errata”, como ” la nacionalsocialista China”. Ésta, al igual que la antigua URSS, es Comunista a tope, en cuanto al control absoluto de la población, derechos y libertades,…cosa muy común en todos los países históricamente marxistas-comunistas.

    Le gusta a 1 persona

    1. Con una diferencia decisiva: permite la propiedad privada y la libre competencia tutelada por el partido. Exactamente igual que en la Alemania Nazi. Y, además, sus objetivos son prioritariamente nacionales, no ideológicos. es verdad que si consigue la hegemonía impondrá su ideología, como habría hecho Hitler, pero China no es internaconalista, sino profundamente nacionalista. He estado allí varias veces, conozco el interior pobre y el este rico. Los chinos tienen un sentido nacional muy intenso. Y no se puede imaginar la competitividad “capitalista” que existe y las enormes diferencias sociales. Si fuera comunista nunca habría podido desarrollarse económicamente como lo ha hecho. El internacionalsocialismo (URSS, Corea del Norte, Cuba…) es de una ineficacia económica insalvable. El nacionalsocialismo no.

      Me gusta

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Salir /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Salir /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Salir /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Salir /  Cambiar )

Conectando a %s