Liberación

28 Octubre 2020

¿Qué ocurriría si?

Un grupo de unas 15 o 20 personas preparan en simples cartulinas de 29,7 x 42 cm, y escriben las siguientes frases en ellas (una por cartel):

Ayudadnos a derrotar el totalitarismo

Ayudadnos a derrotar la dictadura

Ayudarnos a salvar la libertad

Help us defeat totalitarianism

Help us to defeat the dictatorship

Help us save freedom

Y el sábado,sobre las 12 horas, se dispersan por la Puerta del Sol o por la Plaza de las Cortes y se distribuyen separados unos 2 metros con sus preceptivas mascarilla donde está escrita la palabra “Liberación” levantas los carteles sobre sus cabezas, gritan “Libertad” y se sientan en el suelo mostrando los carteles. Uno de ellos que permanece de pié lee el siguiente manifiesto y, luego se sienta:

MANIFIESTO

En España se está implantando una dictadura para proteger a los responsables:

  • Del mayor desastre sanitario del Mundo
  • De que España haya sido el número uno mundial en muertos por habitantes.
  • De haber dejado morir a los más débiles: nuestros mayores y los enfermos con patologías graves.
  • De la mayor destrucción económica de Europa.
  • Del mayor recorte en el estado de bienestar de la Historia de la democracia (todos los servicios públicos, sanidad, educación, prestaciones sociales… se hacen parcial o totalmente online o por teléfono)
  • De la implantación de un régimen totalitario que conculca los más elementales derecho humanos.

No vamos a permitir que, mientras instauran un régimen totalitario saltándose la Ley nos impidan ejercer nuestro derecho a defender las libertades constitucionales mediante esa misma ley que ellos incumplen con impunidad. Estamos ante un golpe de estado contra la democracia, a las puertas de una dictadura que quieren implantar bajo la coartada de su propio fracaso como responsables de la mayor catástrofe en vidas humanas desde la Guerra Civil. Quieren tapar su incompetencia o su negligencia criminal con una dictadura ante la que todas las instituciones y controles democráticos han fracasado o se han rendido para caer al servicio del golpe contra las libertades consagradas en la Constitución. Quieren condenarnos a las colas del hambre, a la sumisión y a la desesperanza. Acaban de decretar un estado de excepción encubierto e ilegal con toque queda, la censura de las redes sociales y la asfixia final de la principal fuente de riqueza y trabajo de nuestro país: la libertad para generar riqueza con nuestro talento y esfuerzo. Igual que en las peores dictaduras en víspera de los peores momentos de la Historia. Llevándonos de nuevo a unos tiempos de los que logramos salir entre todos y que entre todos debemos desterrar.

Pedimos:

  • Que se anulen todas las medidas de restricción o anulación de derechos constitucionales y se concentren todos los recursos y medidas de protección y aislamiento a los enfermos con mayor riesgo y a los contagiosos.
  • Convocatoria inmediata de elecciones generales.
  • Que se depuren las responsabilidades civiles y penales derivadas de la gestión de la pandemia.

Hacemos un llamamiento a todos los ciudadanos para que se unan a nosotros, aquí o en cualquier otro lugar, sentados en el suelo, en silencio. Especialmente pedimos a todos aquellos que tienen poder de convocatoria y notoriedad, del mundo del periodismo, de las redes sociales, que apoyen el movimiento en defensa de la libertad y prosperidad del pueblo español.

Alguien de la prensa que se había enterado de la convocatoria graba la escena y la publica en su medio de comunicación. O un ciudadano cualquiera que pasaba por ahí la graba y la publica en nuestro medio de información: las redes sociales.

Llega la policía y comienza a retirar a los que se encuentran sentados, a distancia de seguridad, con mascarilla, sin entorpecer el trafico de vehículos ni personas, sin alterar el orden público, exactamente igual que hacen algunos ciudadanos que, por desgracia, no tienen donde sentarse, ni comer, ni dormir. Exactamente igual que cada vez tendrán que hacer muchos españoles que están perdiendo su empleo, su negocio, sus casas, su salud, sus ahorros, su vida empeñada en crear una empresa un negocio de autónomo, trabajo, riqueza con la que pagar la mordida política para sostener el estado de protección mafiosa al que las bandas políticas y sus medios de comunicación y propaganda llaman de bienestar.

Las cámaras de los móviles graban. Internet se llena de imágenes de la represión de ciudadanos españoles que pacíficamente se oponen a la instauración de una dictadura en plena UE del siglo XXI sin que nadie dentro ni fuera abra la boca, como en la Alemania Nazi en sus comienzos de nueva normalidad. Apenas en minutos el extranjero se convierte, como en tiempos de Franco, en quebradero de cabeza, desconcierto y freno de la dictadura. Que empieza cometer atropellos para asustar a la gente con los que consigue desvelar su verdadero rostro totalitario.

Llegan figuras conocidas, periodistas, deportistas, antiguos políticos retirados y amantes de la libertad, blogueros y figuras destacadas de las redes sociales, escritores, artistas, científicos, médicos, enfermeras. Y todo el que pasa por ahí, que se detiene y les lanza una sonrisa, una caricia, un grito de hermandad: ¡Libertad!

Y el grupo crece. Sentados, en silencio. Con mordaza. Con móviles esparciendo las imagines y las palabras. Llegan botellas de agua, comida, tiendas de campaña…

Y así, en todas las ciudades y pueblos de España, se repite la escena y la Historia cambia de rumbo, da la vuelta a una esquina en un instante y toma la dirección de la libertad y la prosperidad, alejándose, de la dictadura, el totalitarismo, la pobreza, el miedo y la desesperanza.

En un instante y tan sólo quince o veinte personas. Incluso, simplemente seis. Una por cartel.

¿Sólo?

Los dictadores pueden someter a pueblos, masas, mayorías, manadas humanas transformadas en herbívoros gregarios. Pero no pueden hacer nada contra unos pocas personas que ejercen de humanos usando lo que nos hace diferentes, es decir, libres: Inteligencia, valor, determinación, unión.

Los humanos nunca son pocos ni siquiera cuando van solos. Lo saben y lo temen bien los tiranos que van siempre muy solos. Demasiado solos en cuanto alguien decide salirse del rebaño y ejercer la libertad.

Así de fácil. Así de seguro. Así de beneficioso para el bolsillo y la sonrisa de todos nosotros, de nuestros hijos y nuestros nietos.

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